Putas en la calle

Putas en la calle
Putas en la calle

Tras una larga jornada de trabajo, deseo llegar a casa, tranquilidad, silencio, un cálido ambiente con cariño, ternura y un abrazo con ternura. Quiero llegar a casa para encontrar a alguien que me mime más que nunca, que yo sea su centro de atención y me muestre cuanto me ama.

Putas en la calle
Putas en la calle

Son las ocho de la tarde, salgo del trabajo bastante estresada porque mi puto jefe tenía un mal día y lo ha pagado conmigo. Además para encontrarme con mi coche no me arranca por el frio repentino que a venido de un día para otro. Lo intento varias veces y lo único que consigo es hacer mucho humo por el tubo de escape. Estoy temblando de helor, y el frio me ha empezado a subir por las piernas entrando por debajo de mi falda y subiendo por todo mi cuerpo haciendo inevitable que pare de temblar.

Tengo 19 años, mi piel es muy pálida y delicada, soy delgada aunque con mucho pecho lo que no frena el frio, más bien todo lo contrario el temblor que tengo lo acentúa el vaivén de mis pechos que aunque duros por el frío no pueden parar de moverse como un flan siguiendo el baile tembloroso de mis piernas.

Gracias a Dios consigo arrancar tras haber ahogado el coche varias veces y me pongo la calefacción al máximo. Dirijo el aire caliente a mis piernas para que entre por debajo de mi falda y me caliente todo el cuerpo lo que me empieza a poner caliente y cachonda. Quito la mano derecha del volante y la meto debajo de mi falda para acariciarme suavemente y la relajación empieza a invadir todo mi cuerpo.

Paso por una rotonda que siempre está llena de putas en la calle. Voy muy lenta debido al tráfico. Las miro con morbo mientras me estoy tocando disimuladamente. Me imagino a mi chico que está conduciendo el coche y se para a hablar con ellas, empiezo a pensar en cual se follaría y como se la follaría aquí en mi coche lo que me pone tremendamente celosa y excitada. Me bajo las bragas para tocarme mejor y las dejo en el asiento de al lado. Mierda!! en esta maniobra y por el frío se me cala el coche. Intento arrancarlo impetuosamente para salir de ese sitio de putas que me da tanto asco, se me baja todo el calenton y me pongo muy nerviosa porque el coche no arranca y las putas en la calle se me acercan a la ventanilla. Me muero de miedo!

Una de las putas toca mi ventana y me sorprende ver lo lo guapa que es, fina y delicada, para nada habría pensado que era una puta sino estuviera allí. Le hago un gesto con la mano para decirle que todo esta bien y así que se vaya, pero no se va e insiste en ayudarme. Da la vuelta al coche y abre mi puerta “hola cielo, el coche esta ahogado deja de intentar arrancar, te ayudo a empujar el coche a un lado y llama a la grúa”.

Estoy bloqueada, no se que hacer, le hago caso y voy siguiendo sus indicaciones, giro el volante a la derecha mientras me empujan tres chicas. A la vez estoy llamando a mi chico por teléfono pero no coge el teléfono, llamo a mi madre y tampoco lo coge. Las chicas se alejan en la calle para seguir haciendo su trabajo menos la chica que abre la puerta del copiloto, mira las bragas que están encima del asiento, las coge, se sienta y cierra la puerta. Me quedo callada sin decir nada, mirándola con miedo, no puedo hablar porque estoy bloqueada y ella con una sonrisa dulce me mira fijamente sin decir nada. Cinco largos minutos de silencio y de tensión, estoy paralizada, no puedo hablar, ni girarme, no puedo hacer nada, estoy aterrada. Sin embargo ella no parece peligrosa y no deja de mirarme fijamente con una dulce sonrisa.

La puta levanta las bragas con dos dedos de su mano y empieza a jugar con ellas sin dejar de mirarme fijamente a los ojos. Sonrrie y me pone las bragas delante de mi rostro y empieza a moverlas sobre mi cara. Cada vez tengo más miedo y estoy paralizada, a la vez me siento muy rara porque me doy cuenta que me estoy excitando y me empiezo a mojar como nunca antes me había pasado. Estoy excesivamente cachonda con una mezcla de terror.

La situación es tan extraña, no hablamos ninguna y ella está jugando conmigo. Me pone las bragas en la cabeza como un casco y empieza a bajar sus manos acariciándome la cara hasta mis pechos, con las yemas de su dedo índice le empieza a rodear mi pezón
izquierdo. Tengo miedo, pero quiero que siga, tengo unas ganas locas de ponerme encima de ella y empezar a besarla y restregarme sobre ella. Es tanta la excitación que siento como nunca antes me había pasado. Pasa a mi otro pezón, se me han puesto duros como una roca, paso a mirarle la boca con deseo y ella se da cuenta, se me acerca y se quedan sus labios a un centímetro de mis labios sin tocarlos, baja la mano acariciándome y la mete debajo de mi falda. Estoy deseando que me toque, se va acercando acariciándome por el muslo hacia mi coño, pero sin tocarlo, para y se queda mirándome otra vez con una sonrisa. Se incorpora en su asiento, deja de tocarme y se queda mirándome sonriendo.

Me dan ganas de tirarme encima de ella, ¿por qué me habrá puesto tan caliente? ¿por qué no sigue? no nos quitamos la mirada fijamente, hay una tensión mezclada con erotismo, dulzura y sensualidad. Se acerca, me da un pico y me pregunta ¿me deseas?, no le contesto, nerviosa, miedosa, excitada, no puedo dejar de mirarla, quiero follármela, nadie me ha excitado así en mi vida, no me gustan las chicas y nunca he tenido relaciones con ninguna mujer, mi cabeza me dice que ni se me ocurra hacerlo con una chica y menos con una puta, pero algo pasa que no puedo dejar de desearla. Se me acelera mucho la respiración, me estoy imaginando como me pongo encima de ella y empiezo a restregarme mientras las beso, pero no tengo valor, estoy paralizada.

Se me acerca al oído y me susura “eres preciosa, no hay nada que desee más en este momento que follarte”, me da otro pico y se queda a un centímetro de mi boca, esperando a que yo haga algo. Se me vuelve a acercar y susurra “tus ojos, tu piel y tu cuerpo me dicen que estas deseando hacerme el amor, pero sabes, yo no te voy a follar”.

Me esta provocando, está jugando conmigo ¿por qué no sigue ella? ¿por qué no me folla de una vez? Me coge la mano y la pone en sus pechos, se abre la camisa y deja sus pechos al aire, me coge el dedo indice y empieza a hacer círculos sobre su pezón, se sube la falda y no lleva bragas, baja mi mano, acaricia su coño con mi mano y me devuelve mi mano sobre mis rodillas “sigue tú”.

Estoy ansiosa, nerviosa y temblando pero no de miedo, sino de deseo, excitación, locura, estoy ardiendo, me acerco lentamente sin seguridad y nos empezamos a besar con lengua, me pongo encima de ella, coño con coño y ella se deja hacer, quiere que yo tome la iniciativa, quiere que sea yo la que me la folle. Estoy tan nerviosa y deseosa que intento comérmela bruscamente, mis movimientos son bruscos y deseosos, he roto la barrera y estoy desatada, no se que me pasa pero estoy salvaje como nunca antes. Recuesto el asiento y empiezo a restregarme acelerada y bruscamente, nunca había sentido esta excitación, el coño me arde y solo puedo aliviarlo restregandoselo, cojo su mano para que me meta sus dedos en mi vagina, estoy en el cielo. Mierda!! Suena mi teléfono, mi chico…

FIN

Relato escrito por Alicia, en el foro: http://foro.69eroticos.com/index.php?topic=168.msg189;boardseen#new

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